Estaba tan tranquila mientras dormía, su respiración lenta estaba al compás de la noche y el viento calido del verano entraba por la ventana haciendo bailar las cortinas blancas.
Todo había pasado tan rápido que apenas podía asimilar el momento. Mientras la miraba recorde todo lo que habíamos pasado juntos, el bar en donde nos conocimos, su vestido negro y su cabello rojo.
Es tan hermosa que duele, un dolor perfecto. Y yo me estaba alejando de este ángel, ángel que estuvo conmigo por más de 5 años.
Puse mi rostro contra su pelo y senti el aroma a rosas que lo inunda. Bese su piel tersa y blanca, su piel perfecta como toda ella. Toque sus labios carnosos e intensos, esos labios que me hicieron sufrir las más grandes penas y me fueron como un terremoto para mi cuerpo.
Tome la valija que estaba sobre la silla al lado de la cómoda de nuestro cuarto, me paré sobre el umbral de la puerta y le dedique una mirada más. Que larga y dolorosa, que letal.
Al alejarme de la casa mi respiración comenzó a acelerarse y mis manos sudaban. Toda una vida sin vida.
Era lo mejor para ella, para mi alma y mis ganas de vivir. Ella se merece todo lo que yo no puedo darle. Tan importante como el oxigeno en el aire.
Llegue a la estación de trenes y me tomé el primero que partía hacia Berlín. El solitario tren me esperaba con sus luces tenues y amenazantes, predicantes de un futuro triste.
Las butacas verdes y añejas ya no me eran tan comodas como antes, todo era distinto ahora.
Al llegar a Berlín la gran estrella no se había asomado, así que lleve mi destino hacia un bar en el centro de la ciudad.
El lugar era chico, y el rojo predominada. Las lamparas de pared pequeñas eran las únicas que dejaban ver a mis ojos y gracias a ellas pude distinguir a una mujer sentada en la barra.
Me acerque para observarla mejor, su pelo rojo brillante caia como una cascada por su espalda. Allí estaba ella con sus piernas blancas y aquel vestido oscuro sobre la butaca de aquel bar.
Volvio el rostro y sus ojos me llenaron como una brisa de noche de verano. Desde aquella noche la amé por siempre.
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